Saluda a los Partidos Comunistas y Obreros del Mundo


Iván Pinheiro, secretario general del Partido Comunista Braseleño PCB
Iván Pinheiro, secretario general
del Partido Comunista Braseleño PCB

Partido Comunista Brasileño PCB

Este Encuentro necesita dar pasos seguros para estrechar a los lazos entre nuestros Partidos y la unidad de acción de los revolucionarios, en el ámbito mundial. Nuestra responsabilidad crece a partir de ahora.

Sao Paulo, 22 nov. Tribuna Popular TP/.- El Partido Comunista Brasileño (PCB), saludó en el día de hoy, la presencia del movimiento comunista internacional en X Encuentro Mundial de Partido Comunista y Obreros que se está realizando en este país suramericano desde el día de ayer.

Iván Pinheiro, secretario general del PCB, a nombre de su partido, entregó el siguiente comunicado de saludo

¡PROLETARIOS DE TODO EL MUNDO, UNÍOS!

Pronunciación de Ivan Pinheiro, Secretario General del PCB, en nombre del Partido, en el X Encuentro Mundial de Partidos Comunistas y Obreros

Camaradas:

El PCB, el más antiguo partido político brasileño, fundado en 1922, saluda a los comunistas de todo el mundo.

Estamos en casa. No porque estamos en Brasil. Nuestro país es el mundo. Estamos en casa porque el lugar del Partido Comunista Brasileño es en el movimiento comunista internacional. Fundado so la influencia de la Revolución Rusa, el PCB tiene orgullo por haber sido solidario al Partido Comunista de la Unión Soviética – en que pesen algunas diferencias y críticas – hasta la derrocada de las experiencias de construcción del socialismo del leste europeo. Hemos estado 50 años solidarizándonos con la gloriosa Revolución Cubana. Pase lo que pase, el movimiento comunista internacional contó y cuenta con nuestro Partido, en las vitorias y derrotas, en los errores y aciertos.

Este Encuentro no lo podría ocurrir en momento más oportuno: la más grave crisis de la historia del capitalismo bate en las puertas de la humanidad, anunciando varias consecuencias negativas para el proletariado.

Para intentar salir de la crisis, el capital no piensa dos veces al saquear los cofres públicos para salvar banqueros y oligopolios; no vacilará un minuto en atacar aún más a los salarios, los derechos sociales y laborales, para allá de disminuir la calidad de los servicios públicos; no tergiversará un solo instante al profundizar la explotación y la barbarie, no importándose con el agravamiento del hambre y de la miseria; no lo titubeará en recurrir a más guerras y agresiones militares ni en avanzar en la criminalización y la represión a los movimientos sociales y a las organizaciones populares y revolucionarias.

Esta crisis, mismo con sus rasgos estructurales, no es necesariamente, por sí sola, la crisis final del capitalismo, que no va a caer por estar podrido. Pero, dialécticamente, esta crisis podrá crear las condiciones – con la probable provocación de la lucha de clases en el ámbito mundial – para resaltar al protagonismo del proletariado y, dependiendo de algunos factores, influenciar positivamente a la correlación de fuerzas, abriendo posibilidades para el avanzo de la lucha por la superación del capitalismo, en la perspectiva del socialismo.

El papel de los comunistas y el grado de su unidad de acción y inserción en los movimientos de masa serán decisivos, en esta difícil coyuntura que vamos a enfrentar.

La crisis entierra las ilusiones de los que pretendieron humanizar el capitalismo. Tampoco hay espacio, en ese capitalismo cada vez más globalizado, para ilusiones nacional-desarrollistas, basadas en alianzas de los trabajadores con las llamadas burguesías nacionales.

Cada vez más se lo profundizará en el mundo la contradicción entre capital y trabajo. No solamente en los países desarrollados o emergentes, como es el caso de Brasil, parte subordinada del imperialismo. Basta mirar a países poco desarrollados, como Bolivia y Venezuela, para entender la ilusión de alianzas con las burguesías nacionales. Vean la violencia de la burguesía boliviana, delante de una revolución que no es socialista, pero aún democrática y cultural, y el odio que nutre la burguesía venezolana frente a la revolución bolivariana.

En la situación actual del capitalismo, y sobre todo con su profunda crisis, se lo evidenciará cada vez más la centralidad del trabajo. Están siendo jugados en la basura de la historia todos los mitos construidos por el neoliberalismo, como el “estado mínimo”, el “libre-mercado” y el “fin de la clase obrera”.

Al revés de lo que dicen los profetas del fin de la historia y los reformistas, el proletariado crece en el mundo, en cantidad y calidad. En los países desarrollados, mismo con la actual fragilidad y fragmentación del movimiento obrero y sindical, hay grandes posibilidades de la lucha de clases intensificarse.

Eso no significa subestimar a las luchas de los pueblos en países periféricos. Latinoamérica, por ejemplo, continuará siendo un importante palco de lucha en contra el capital, donde procesos importantes de mudanzas sociales procuran articularse alrededor del ALBA, en contraposición a las fracciones imperialistas que disputan la hegemonía de mercados y riquezas naturales de la región, incluso sectores monopolistas de la burguesía brasileña.

En Latinoamérica existe una cuestión que debe merecer la atención solidaria de los comunistas de todo el mundo: la derrota del estado paramilitar y terrorista de Colombia es parte de la lucha para fortalecer la defensa de Cuba Socialista y profundizar los procesos de mudanzas en Venezuela, Ecuador, Bolivia y, posiblemente, en Paraguay y en otros países.

En Colombia, nuestros esfuerzos deben estar concentrados en la búsqueda por una paz democrática, con justicia social y económica, como recién lo ha conceptuado el XX Congreso del Partido Comunista Colombiano. Para más allá de nuestra solidaridad irrestricta a este heroico Partido – que enfrenta de pecho abierto a la violencia del terrorismo de Estado – no lo podemos colaborar, ni por omisión, con la satanización y criminalización de organizaciones políticas insurgentes, como las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia). Hasta porque no tenemos el derecho de elegir a las formas de lucha de cada pueblo.

El mismo vale para las organizaciones insurgentes de otros países. El imperialismo necesita derrotarlas, para que no sean ejemplos. No podemos olvidar que no son convencionales, pero si insurgentes, las fuerzas que resisten al imperialismo en Palestina, Iraq y en Afganistán. Dependiendo de los desenlaces de la crisis del capitalismo, ninguna forma de lucha se lo podrá descartarse.

Proponemos que nos sumemos a los esfuerzos que vienen siendo hechos por la intelectualidad colombiana y el Secretariado de las FARC, por medio de cartas públicas. Pensamos que la nueva carta que está siendo preparada por los intelectuales, contestando la señal constructiva de la organización insurgente, no debe tener como destinatarios apenas el pueblo y los actores locales.

Para forzar el gobierno fascista de Uribe a reconocer el contenido político, económico y social del conflicto colombiano, debemos luchar para que la UNASUR llame a si la iniciativa de viabilizar el inicio de un proceso de negociación política, como lo ha hecho para evitar la profundización del conflicto boliviano, que también tiene características de violencia política. Uribe no lo podrá desconocer el papel de la UNASUR en la solución de conflictos, ni decir que eso sería intervención, pues compareció personalmente a la reunión de este organismo, en Santiago, para tratar de Bolivia.

Finalmente, camaradas, el PCB considera que, mismo expresando la voluntad mayoritaria del pueblo estadounidense por mudanzas, el gobierno de Obama no lo cambiará a la esencia del imperialismo yanqui, sobretodo en la política externa. El imperialismo se lo valdrá de esto cambio de fachada para iludir a los pueblos e intentar alejarlos de la necesaria lucha para enfrentar a los efectos de la crisis del capitalismo y para construir el socialismo.

Camaradas:

Más temprano que imaginamos y que nuestros enemigos deseaban, nuestros Partidos están volviendo a tener vigencia y actualidad.

Este Encuentro necesita dar pasos seguros para estrechar a los lazos entre nuestros Partidos y la unidad de acción de los revolucionarios, en el ámbito mundial. Nuestra responsabilidad crece a partir de ahora.

¡Vivan los Partidos Comunistas y Obreros!

¡Viva el internacionalismo proletario!

¡Proletarios de todo el mundo, uníos!

São Paulo, 22 de noviembre de 2008

Ivan Pinheiro

Secretário General do PCB

Partido Comunista Brasileiro

FONTE: http://www.pcv-venezuela.org

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