Puntapié en la batalla de ideas


(Najeeb Amado, secretario general del Partido Comunista de Paraguay)

El titular del partido hermano analiza los alcances del seminario denominado La Operación Cóndor y su proyección en el presente, realizado en la sala bicameral del Congreso paraguayo y organizado por la Liga Argentina de los Derechos del Hombre y la asociación cultural La Comuna, de Paraguay. La delegación de la Liga estuvo representada por Graciela Rosenblum, José Schulman y Gerardo Echeverry. Hubo panelistas de Argentina (como la periodista Stella Calloni), Uruguay, Chile, Ecuador, Brasil y Paraguay.

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-¿Qué balance dejó la reciente realización en Asunción del Seminario Internacional “La Operación Cóndor y su conexión en el presente”?

-El seminario fue un puntapié muy importante llevado adelante por La Comuna y la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, que hace a una instalación con mucha más solidez de la batalla de ideas en el Paraguay. Una batalla tan necesaria hoy por el embrutecimiento de la derecha y por la persistencia de personeros del régimen stronista, incluso, en el caso del nieto del dictador que posee un escaño parlamentario en el Senado. Es la primera vez que la Operación Cóndor tiene un abordaje integral, desde los aspectos económicos, culturales, políticos, de lucha posterior en el terreno jurídico y en el de la integración de luchas populares. Y tuvo un cierre exitoso con la recepción que nos hizo el presidente de la república, quien nos manifestó su compromiso y la necesidad de seguir trabajando en este tipo de actividades, para poder instalar con mucha más fuerza el Nunca Más al terrorismo de Estado y la dictadura que sigue siendo, todavía y en alguna medida, moneda corriente en el país, porque, de hecho, el aparato represivo heredado del stronismo y el continuismo del 89 al 2008, no ha sido desmantelado y eso es algo que va a costar mucho tiempo. Por eso, esto es un puntapié importante para la instalación del debate sobre un nuevo modelo de seguridad acorde al momento democrático que viven el país y la región.

-Este seminario fortaleció el desarrollo de la lucha por los derechos humanos en Paraguay…

-Esto apuntala a la Comuna en su lucha por los derechos humanos, en un momento en el que tenemos una alta judicialización de la protesta social con un montón de compañeros procesados y encarcelados. Hay una agenda para dar seguimiento a esto, que guarda relación con la publicación de todo el desarrollo del seminario y con la posibilidad de realizar talleres con abogados y juristas de la Argentina que tienen experiencia en la materia de derechos humanos, para colaborar con los organismos de derechos humanos del Paraguay que ya están haciendo bastante trabajo.

-¿Cuál es el peligro real de que se produzca un golpe de Estado en Paraguay?

-Hoy, fundamentalmente, ese peligro pasa por la figura constitucional del juicio político. El hecho de que no se dé un juicio político guarda relación, primero, con el interés que tiene la ciudadanía. Una encuesta reciente hecha por un medio de comunicación de Paraguay, da cuenta de que el 58 por ciento de la población considera, al de Lugo, como un gobierno regular y, la suma entre bueno, muy bueno y regular, llega a más del 75 por ciento. Ese es un problema que tiene la derecha y, otro, es el de la fragmentación. La crisis de las direcciones políticas de los partidos de derecha es muy grande, lo que no les permite llegar a acuerdos. Pero hay que tener cuidado, porque históricamente la derecha ha demostrado ser muy práctica, por lo que esos acuerdos pueden darse en poco tiempo. El desenlace del secuestro del ganadero Fidel Zavala puede ser crucial para poder definir esa cuestión subjetiva para que se desarrolle un juicio político. Otro elemento, son las lecciones que le dejó Honduras a la derecha. El movimiento popular paraguayo es bastante combativo, tiene desarrollo y un nivel de articulación importante con el Espacio Unitario Congreso Popular, al igual que con otras organizaciones. Ahora se abrió una nueva articulación progresista con la Alianza Patriótica para el Cambio, la alianza oficialista del presidente Lugo. Esta situación también llevaría a que la derecha piense dos veces antes de llevar adelante un juicio político, porque tendría que asegurarse el descabezamiento del movimiento popular, algo para lo que la principal vía es la judicialización y la persecusión a partir de que la criminalización de la dirigencia social y política.

-Dos tercios del primer mandato de Evo Morales estuvieron signados por lo que oportunamente se dio en llamar “empate catastrófico”. ¿Se puede decir que en Paraguay hay un panorama similar y, si es así, qué perspectivas hay de un desenlace favorable al movimiento popular?

-La situación similar a Bolivia no es por la relación pueblo-gobierno, por la relación que tiene Evo con el movimiento popular. Si bien Lugo ha facilitado la articulación progresista, todavía no se decide a encabezar a ese movimiento, a tomar partido. Eso es un problema. Hay una gran debilidad, porque el entorno que tiene el presidente es socialdemócrata de extremo centro, un extremo centro que le da al gobierno una neutralidad o una neutralización, algo que favorece al sector dominante del país, el que tiene en sus manos el poder fáctico. Desde esa perspectiva, la situación está más complicada que en el caso boliviano, teniendo en cuenta también la correlación de fuerzas totalmente favorable a la derecha que hay en los poderes Legislativo y Judicial. Pero como contrapeso, tenemos a un movimiento popular paraguayo con mucha más práctica unitaria que un año atrás, que además está decidido a defender a este proceso de cambio y, que obviamente, entiende que Lugo es una pieza fundamental en esto. Es un presidente constitucional que ganó por el voto de la mayoría y es escencial en este proceso de cambio, aunque la defensa va mucho más allá de la figura de Fernando Lugo. A partir de la victoria de Lugo, el movimientom popular ha considerado el poder que tiene y es algo que está llevando a la práctica con un nivel de conciencia muy creciente y con saltos cualitativos. Así, hace un mes, veinte mil compañeros salieron a plantear un presupuesto para el cambio, ni siquiera plantearon la devolución de los recortes presupuestarios, sino que identificaron que el presupuesto del ministro Dionisio Borda es un presupuesto continuista.

-¿Además de señalar errores, el movimiento popular le ofrece a Lugo alternativas de gestión?

-En gran medida es así. El 14 de agosto en el cierre de las Jornadas Nacionales de Lucha por el Cambio, en un acto multitudinario al que asistió el presidente Lugo, le entregamos una propuesta que contiene una serie de cambios necesarios. Lugo la tomó, pero hasta ahora se ha atrasado bastante en llevarlas a cabo. Entendemos que esto responde a ese entorno que lo obliga a asumir posturas moderadas frente a una derecha totalmente embrutecida que, ante cada misericordia pedida por Lugo, ha respondido con patadas al Ejecutivo. Pero no nos quedamos quietos, antes de fin de año tenemos la plenaria nacional del Espacio Unitario Congreso Popular y una jornada de planificación programada para el 9 y 10 de enero. Uno de los puntos centrales de ambas reuniones es la gestión del gobierno y la manera que hay para profundizar los cambios con propuestas concretas. Tenemos propuestas concretas que guardan relación con la centralidad del discurso en cuanto a los bienes mal habidos de la dictadura stronista, para poder identificar la debilidad que tiene esta derecha que sale a reclamar incumplimientos al gobierno. Pero también planteámos una mayor audacia a la hora de llevar adelante las secrtetarías del gabinete social que están teniendo, fundamentalmente, problemas de inoperancia política. Hablo concretamente de la Secretaría de Acción Social, del Instituto Nacional de Desarrollo Rural y de la Tierra, de la Secretaría de Emergencia Nacional y de la Secretaría de la Niñez y la Adolescencia. El carácter propositivo de los movimientos, en este poco tiempo de gestión de Lugo, ha también dado un salto cualitativo, porque de hecho, hemos planteado una serie de propuestas desde un movimiento popular y desde una izquierda que no tenía experiencia en ese tipo de desarrollo de luchas en clave propositiva. Eso es súmamente importante.

-Habla de una agenda de un amplio espectro de fuerzas que se unificó. ¿Cómo juega esto respecto a la APC?

-El espacio unitario Congreso Popular aglutina a cinco partidos de izquierda: el Partido Popular Tekojojá, el Partido del Movimiento Patriótico y Popular, el Partido Convergencia Popular Socialista, el Partido Comunista Paraguayo y el Partido Movimiento al Socialismo, junto a dos fentes sociales: el Frente Social y Popular y el Frente Patriótico y Popular. Este grupo integra dos fuerzas que son oficialistas, el Tekejojá y el Movimiento al Socialismo que en el proceso han optado por sumarse a la izquierda, dentro de una propuesta independiente que plantea unidad, responsabilidad e independencia en cuanto a compromiso con el proceso de cambio. Y, en esa perspectiva, luego del secuestro de Zavala y el inicio de una mayor operación desde la derecha para sentar la desestabilización en el país, surge la articulación progresista con la Alianza Patriótica para el Cambio. En febrero debemos cerrar discusiones que hacen a una agenda basada en tres puntos: la reforma agraria integral con participación campesina, la soberanía nacional entendida desde los puntos de vista energético, territorial, cultural y alimentario y la profundización democrática. Estos son los tres puntos programáticos que sirven de acuerdo para este espacio unitario y, también, con la APC. Para nosotros es trascendente lograr una unidad electoral para las municipales de 2010, necesitamos ir juntos en una articulación progresista lo más amplio posible, para poder disputar porciones institucionales de poder y, desde una agenda movilizadora sentada en la base de asambleas populares por el presupuesto participativo distrital en las ciudades, desarrollar una forma diferente de hacer política electoral.

-¿Cómo evalúa el crecimiento del PCP en esta última etapa?

-En este período, a partir de la victoria de Lugo, el Partido Comunista ha multiplicado varias veces su militancia. Desde el 20 de abril hemos tenido un auge de crecimiento que nos cuesta mucho absorver y, dentro de eso, el PCP ha desarrollado una política autónoma, de mucha responsabilidad para con el proceso de cambio y la gestión de gobierno que le ha permitido tener la coordinación del espacio unitario Congreso Popular. Esta situación nos permite a los comunistas tener una plataforma desde donde seguir insistiendo en nuestars ideas. El programa aprobado por el 5º Congreso del PCP coincide con los tres ejes programáticos que articulan al Espacio Unitario Congreso Popular.

-¿Qué desafíos inmediatos tiene el PCP?

-El Partido presentó un proyecto de ley para recuperar la legalidad que le fuera quitada tras la guerra civil de 1947. Desde ese tiempo nunca recuperó la legalidad y, ahora, con la actual composición del Congreso, las posibilidades de lograrlo son casi nulas. Debemos insistir en esto por una cuestión política y abrir la campaña por la legalización del Partido. Desde esta perspectiva de unidad amplia dirigida por la izquierda, vamos con una política de alianzas a las elecciones municipales. Pensamos que dada la trayectoria de las cúpulas dirigenciales de los partidos tradicionales, sólo la izquierda puede conducir un proceso de profundización democrática.

FONTE: http://www.pca.org.ar/index.php?option=com_content&view=article&id=1040:puntapie-en-la-batalla-de-ideas&catid=1:periodico-np&Itemid=35

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